Y llegaron los Van Van!... Yo se que habrá mucha gente que no entienda lo que pasa con esta orquesta que levanta tanto revuelo, pero es que hay que escucharlos en vivo para saber apreciar el sabor de esta orquesta cercana ya a los 40 años de antigüedad.
Albergaba la esperanza de que este concierto fuera un poco mejor que el anterior, donde el sonido fue pésimo y la gente poca. En esta ocasión el sitio era más pequeño y no llegó a llenar, pero había que tener en cuenta el precio de la entrada (25 € sin consumición) las fechas (fin de mes) y el sitio, alejado de la capital.
Aun así, vale la pena. Y es que esta gente, a pesar de estar cansados de una gira europea que terminaba aquí, y de tocar un repertorio mínimo, en cada concierto logran hacerte vibrar y que se te muevan hasta los empastes.
Espero que sigan visitándonos por muchos años más y que los promotores de las islas sigan contando con respaldos suficientes para que esto se produzca.
Por cierto... recordando yo ahora, no se quien sería el valiente, pero hubo alguien que se llevó su cencerro evocando los grandes tiempos de la salsa en Canarias, donde el sombrerito de paja, la botella de Pampero y el cencerro eran equipo básico del salsero canario. ¡Que tiempos aquellos!...


